Mi país inventado, Isabel Allende. 2003

Biografía de Isabel Allende

Sobre Mi País inventado

Novelas principales: La casa de los espíritus (1982), Eva Luna (1987), Paula (1994), La ciudad de las bestias (2002), Mi país inventado (2003), El amante japonés (2015)

Isabel nació en Perú, se crió en Chile, viajó por medio mundo como hijastra de un diplomático, volvió a Chile y cuando el golpe de Estado de Pinochet se fue a Venezuela. Después se enamoró de un californiano y se fue allí.

En una conferencia le preguntan por la influencia de la nostalgia en su obra: “He sido forastera casi toda mi vida (…). Varias veces me he visto forzada a partir, rompiendo ataduras y dejando todo atrás, para comenzar de nuevo en otra parte. De tanto despedirme se me secaron las raíces y debí generar otras que, a falta de lugar geográfico donde afincarse, lo han hecho en la memoria”.

Pero el recuerdo es siempre subjetivo. Y de ahí viene su literatura. Siempre se ha sentido forastera, diferente, inadaptada. Por eso es escritora. “Sin el desasosiego de sentirse diferente no habría necesidad de escribir”.

Explica cómo es Chile y cómo son los EEUU. Chile es racista (indios) y machista. Un país de burócratas donde los trámites no se acaban nunca. “Kafka era chileno”, dice. Los chilenos creen que lo normal es sufrir. Y no se plantean otra cosa. En EEUU, en cambio, se cree en el derecho a ser feliz y a progresar.

Ella cree que el hecho de no tener raíces sólidas la hace tambalearse, y envidia la seguridad de su marido.

“Hay cierta frescura e inocencia en la gente que ha permanecido siempre en el mismo lugar y cuenta con testigos de su paso por el mundo”.

“Cuando emigré a EEUU lo primero que me sorprendió fue la actitud infaliblemente optimista de los norteamericanos, tan diferente a la de la gente del sur del continente. Este pueblo también cree tener derecho a estar siempre entretenido y si cualquiera de estos derechos le falta se siente frustrado. El resto del mundo, en cambio, cuenta con que la vida es por lo general dura y aburrida”.

“El sentido del tiempo de los norteamericanos es muy especial: Carecen de paciencia; todo debe ser rápido, incluso la comida y el sexo (….) Los gringos inventaron dos términos que no tienen traducción,  snack y quickie, para designar comida de pie y amar a la carrera… y a menudo también de pie”.

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